viernes, 21 de marzo de 2014

Un país entre los recortes de 'Un Tigre de Papel' (sesión 25 de marzo)





El 25 de marzo los asistentes a  Nación audiovisual fueron testigos de la historia de la cultura y la política Colombiana de los últimos 40 años, por medio de la lente de LUIS OSPINA, con su documental "Un Tigre de Papel". 

Aquí un breve comentario




Un país de recortes en 'Un Tigre de Papel'

por: Carlos Alberto Campos Tapias


Pedro Manrique Figueroa caminaba por una calle cualquiera de Bogotá en tiempos en los que según cuentan, las juventudes participaban (años 60 y 70) con iniciativa propia ( o imitada), en todo cuanto los pusiera al tanto de los designios sociales, políticos y culturales de Colombia. Pero, tratándose de juventudes, participar era, en el mejor de los casos, expresar: expresar y rebelarse contra todo lo que les pudiera vulnerar la libertad y al mismo tiempo la esclavitud de haber nacido en un país tercermundista y colapsado como Colombia.

Pero en verdad, haber nacido en Colombia, era una ventaja para Pedro Manrique Figueroa y no solo para el; también lo era para tanto activista, poeta, teatrero, hippie y uno que otro libre pensador que por entonces dedicaba su existencia a exigirle a la sociedad que cambiara por el.

Y es que para este artista, introductor de la técnica del collage en el país, tener que vérselas con una realidad tan deforme y al mismo tiempo tan confortable para muchos (pues desde siempre ha existido el clientelismo político), era a lo mejor el motivo y la fuente de inspiración para desarrollar un arte y una vida hecha de recortes. Pedro Manrique Figueroa, a quien conocimos gracias al gran cineasta caleño, Luis Ospina (director, guionista, fotógrafo, documentalista....y cualquier cantidad de Manriquez Figueroas que quepan en la mentalidad de un colombiano de su época),se termina convirtiendo en el pretexto mejor elaborado para encarar durante casi dos horas esa parte de la historia colombiana que se inicia desde cuando la desigualdad se convertía en norma y la libertad se vestía de enemigo. Nada diferente de la Colombia de  nuestro tiempo. ¿o si?.


Puede parecer muy distinta la Colombia de 'Un tigre de papel', a la de ahora, como puede tenerse la impresión de que repetimos la historia; pero es en ese preciso momento en el que surge el documental, y solo el tiene la capacidad (y le concedemos la autoridad) de develar lo que sucede cuando a un artista le da por nacer en un país como Colombia (a ud le puede pasar como a mí: al revés. Siendo colombiano le da por volverse artista).

Ese país que algunos guardan en la memoria; y otros, por el contrario, en el corazón, es el que se apodera de la pantalla y se roba nuestra atención para luego pretender empeñarla y ver cuanto le pueden dar por un pedazo de Colombia. Eso si, de seguro le daremos algo, porque la nostalgia que despierta el falso documental de Ospina y la remembranza que seguiremos haciendo de Pedro Manrique Figueroa, un personaje ficticio de la realidad nacional, es capaz de llegar donde ninguna lección aprendida en las aulas de clase nos puede hacer llegar, si se trata de compararlo con esa "historia de verdades" que nos aprendemos sobre nuestro país, y que nos obstinamos en creer.

Basta ver  'Un Tigre de Papel' y dejar que quienes estuvieron tan cerca de Manrique Figueroa, se refieran a él como a "ese amigo al que le pasó algo...", que todos tenemos. Pero vaya amigos los que tuvo el artista del collage: Carlos Mayolo, Arturo Alape, Jaime Osorio, Jotamario Arbeláez, Vicky Hernandez y muchos más que se nos confunden y que también lo conocieron y que aprovecharon la lente de Luis Ospina para desquitarse contándole a las nuevas generaciones; y a las de los  sobrevivientes, el principio y el fin de nuestros sueños de identidad. Ese discurso revolucionario que se trasnocha y que camina por las plazas convencido que todavía hay gente que las habita. Ese discurso que se convierte en un mensaje transportado por un cuerpo que hace rato no conoce ni el  agua ni el jabón; ni el buen vestir, ni el buen vivir. Solo que  se es un artista por decisión propia y que su país de origen es la quinta república.

Vaya amigos los de ese Pedro Manrique Figueroa. Todos aprovechando su ausencia para poder contar sus anécdotas vistiendo de vergüenza a otro. Todos valiéndose de una mentira para poder contarnos algo que nos conviene saber de nuestro país, mas que cualquier verdad. Todos artistas nacidos en Colombia.




sábado, 15 de marzo de 2014

¿CUÁL ES LA ESTRATEGIA DEL CARACOL? (sesión 18 marzo)


El pasado 18 de marzo de 2014, con la compañía de más de 20 colombianos, proyectamos con todo orgullo La estrategia del caracol, una película que siempre vale la pena volver a ver y de la que seguimos hablando luego de más de 20 años de su estreno; no está de más.

Esta fue la ocasión ideal para compartir con nuestros asistentes la obra maestra del colombiano Sergio Cabrera, justo un día antes del estreno de  su más reciente producción para televisión en  uno de los canales privados del país (Dr. Mata).

Luego de una breve exposición donde sembramos el interés en conocer su filmografía, y señalando algunos antecedentes de su etapa de formación intelectual, tuvimos la fortuna de compartir el entusiasmo que nos proporcionó la pantalla, con casi dos horas de una historia llena de verdades colombianas; llena de historias colombianas, que reconocimos cada vez que emergía un personaje.

 A medida que avanzamos descubriendo el cine colombiano, me pregunto y me respondo con satisfacción ¿qué es lo que tienen esas películas que se han vuelto únicas en la historia del cine nacional? ¿Cuál es la estrategia del caracol?, para ser más concretos.

Una producción que sale a la luz como las últimas promovidas por FOCINE y que pese a esto, también se enfrentó a todas las desventuras económicas a las que se puede exponer alguien que alimente la idea de hacer una película. Desventuras que terminan a medida que la película avanza en su producción, porque es y será mayor la satisfacción que una obra de este calibre le entregará a la humanidad; y es esa humanidad la que mantendrá viva la historia mientras exista pasión y memoria.

Esa misma humanidad que se ve reflejada dentro y fuera del inquilinato en el que se desarrolla la película y que las más grandes estrellas de la televisión colombiana tuvieron la oportunidad de personificar. Nada fue coincidencia para lograr el éxito de la película; actores de una época en que la grandeza se conseguía con el talento puesto en escena, más que con escándalos o vanalidades en los medios digitales: Frank Ramírez, Vicky Hernandez, Edgardo Román, Fausto Cabrera, Florina Lemaitre, Ulises Colmenares, Humberto Dorado, Victor Mallarino, Salvatore Basile, y muchos más que no alcanzo a  mencionar en esta lista.

Estos actores que pasaban magistralmente de la pantalla chica a la gran pantalla, le dieron vida a esta anti parodia de la sociedad. Digo anti parodia porque encontramos en la obra la manera más literal de retratar la lucha que se desata de las desigualdades sociales, frente a un Estado que parece un simple espectador de cualquier evento; desentendido y desinformado. Pero la gente, esa que se agrupa, se reúne, comparte y se puede poner de acuerdo, logra ir más allá que cualquier estado deforme, por no volver a decir desinformado. Esa es la gente que le entrega el inquilinato o mejor dicho la casa pintada a los que manejan las firmas, los apellidos y los billetes; quienes se quedan mirando con el asombro de no saber cómo pueden los pobres ser los dueños de un invento que no pudieron anticipar.

Con una atmósfera lograda con la fotografía de Carlos Congote (Congofilms), que se parece bastante a la atmósfera de la televisión, por el realismo y la sencillez narrativa de la iluminación, asistimos a una obra considerada por el mismo Sergio Cabrera como realismo mágico; una expresión que, en una de la muchas entrevistas que ha brindado, explica diciendo que lo que sucede en la estrategia del caracol, es decir, llevarse un inquilinato pieza por pieza, por medio de una grúa a otro lugar, es imposible en la realidad. Sin embargo, en el cine colombiano, lo que parece inverosímil se trabaja con tal minuciosidad para que pueda mostrarse, entenderse y volverse creíble para los espectadores, algo muy propio del cine latinoamericano en general.

Y es que todo está muy bien preparado en esta historia que reivindica la dignidad y las necesidades básicas de cualquier persona. La integridad, la vida y la familia son defendidas hasta el final. Llama a mi atención esa parte en la que Jacinto (el abuelo español, interpretado por Fausto Cabrera), le explica a Arquímedes (Ulises Colmenares) cómo reaccionar al momento de la explosión que tendrá lugar al abandonar definitivamente la casa, gracias a las cargas de dinamita que han instalado. Este detalle colma de realismo la escena y muestra la responsabilidad de hacer creíble una historia escrita para un público que puede entender las realidades del país; un público respetado. Algo que conoce muy bien el cine latinoamericano y en lo que le llevará ventaja de por vida al modelo hollywoodense.

Luego de 114 minutos y ante la aparición de los créditos en pantalla, un aplauso de los asistentes a la cuarta sesión de Nación Audiovisual, parece confirmar que existe algo llamado “cine colombiano” y nos da la motivación para seguir descubriéndolo.

Asistentes de la cuarta Sesión de Nación Audiovisual:  "La estrategia del Caracol"




Sesiones Realizadas en Nacion Audiovisual 2014











jueves, 20 de febrero de 2014

¡DAMOS LA BIENVENIDA A ESTE LUGAR, EN EL QUE VOLVEMOS LA VISTA A LA PRODUCCION AUDIOVISUAL EN NUESTRO PAIS, BRINDANDO LA POSIBILIDAD DE AMPLIAR, COMPARTIR, SUGERIR Y  REFERENCIAR  EL PANORAMA DE LA REALIZACION NACIONAL  ESPECIALMENTE EN EL CINE Y EL VIDEO TANTO EN PROFESIONALES COMO EN AFICIONADOS, EMPIRICOS Y AUTODIDACTAS Y A TODOS AQUELLOS QUE COMPARTAN ESTA PASION Y SE SIENTAN COMPROMETIDOS A APORTAR AL CRECIMIENTO DE ESTA MAGNIFICA EXPRESION DE LA QUE HOY DIA EL MUNDO ENTERO ES TESTIGO : EL CINE COLOMBIANO !

lunes, 6 de junio de 2011

LEY DE CINE EN COLOMBIA

http://www.youtube.com/watch?v=LlGfy8oiGxk

HISTORIA DEL CINE EN COLOMBIA Y SANTANDER



El siguiente escrito tiene como fin hacer un breve recuento de la historia del cine en Colombia y Santander, 

El cine en Colombia, como en cualquier lugar del mund,o atraviesa un proceso de transformaciones desde su aparición; sus primeras exhibiciones y su posterior realización en el territorio nacional. Por esta razón haremos una clara separación de los diferentes momentos por los que atravesó el cine y señalaremos la situación política y cultural que se vivía durante las épocas, desde su llegada hasta la actualidad.

La historia del cine en Colombia se inicia en 1897 con la llegada del primer cinematógrafo al país. Solo después de la aparición en el mundo de este revolucionario invento, el 14 de abril de 1897 a las 8 pm, se realiza la primera proyección pública de cine en Colombia, en el puerto de colon de Panamá que entonces era territorio colombiano. Esa noche, además de la proyección de imágenes, se realizaron números de magia, tiro al blanco y danza. Después de esto, el 19 de abril y el 13 de junio se realizan dos proyecciones más en diferentes lugares del territorio.

Las primeras proyecciones que se realizaron, correspondían a mostrar imágenes de la cotidianidad en el mundo. Se mostraba situaciones de la gente de entonces en sus entornos laborales, así como paisajes; llegada de trenes y otras situaciones que hasta el momento solo daban testimonio de un gran avance científico pero que aún no significaba el inicio de una nueva forma de expresión artística.

El 21 de agosto de 1897, en el Teatro Peralta en Bucaramanga se realiza lo que se considera la primera función de cine en el territorio nacional, con la exhibición de varios títulos como las señoritas shalt en el baile de las palomitas y el martirio de Juana de Arco.
Posterior a esto, en el mismo año se realizaron mas exhibiciones de cine en diferentes ciudades como Bogotá, Cartagena y Medellín, las cuales fueron comentadas de manera favorable por los periódicos de la época, haciendo estos invitación al publico para que acudiera a conocer el maravilloso invento al que llamaban “proyectoscopio de Edison o cinematógrafo.

Posterior a esto, el 16 de junio de 1899 en el teatro Borrero de la ciudad de Cali, se proyecta lo que se considera las primeras filmaciones con imágenes colombianas y el 24 de agosto de este mismo año los empresarios Crovely y Martínez presentan el cinematógrafo lumiere en medio de una gran acogida y que, para la critica del  momento, se trato de un gran espectáculo que supero en calidad al aparato que trajeron los americanos.

Después de esto se desata la guerra de los mil días por lo que las producciones fílmicas del  país tuvieron que esperar un tiempo antes de salir a la luz.

Llegado el siglo XX, los hermanos di Doménico crearon en 1912 la primera sala dedicada a la exhibición de películas y ayudaron a la realización de EL DRAMA DEL 15 DE OCTUBRE, primer documental que relataría el asesinato del general Rafael Uribe Uribe. En el año de 1922 aparece el primer largometraje de ficción llamado “MARIA” dirigido por el español Máximo Calvo, basado en la novela de Jorge Isaac. De aquí en adelante encontramos distintos nombres y fechas de realizadores que empezaron a escribir lo que seria el inicio de la historia del cine en Colombia. Nombres como: COMPAÑÍA ACEVEDO E HIJOS que tuvo 23 años de existencia (1923-1946)y quien en 1924 realizaron el largometraje LA TRAGEDIA DEL SILENCIO dirigido por el mismo Arturo Acevedo y también años mas tarde (1926) el largometraje BAJO EL CIELO ANTIOQUEÑO financiado por el magnate Gonzalo Mejía.

Hasta este momento podemos recalcar que los inicios del cine en Colombia se dieron gracias a la inversión de empresarios y magnates que contaban con los recursos económicos para hacer del invento científico una manera de crear un espectáculo con fines de esparcimiento y comerciales.

De aquí en adelante se realizan películas como: GARRAS DE ORO (1926) que por cierto desato la polémica por su contenido político, al tratarse de una denuncia más que de una crítica a la pérdida del canal de Panamá.

Un año después se inicia el proceso de adaptación al cine sonoro en el que Colombia no se encontraba bien librada puesto que se enfrentaba a la competencia del cine argentino y mexicano y los recursos económicos eran escasos.

Aparecen en nuestro país 4 compañías que entre 1941 y 1945 produjeron 10 largometrajes. Estas compañías eran: DUCRANE FILM, CALVO FILM COMPANY, PATRIA FILM Y COFILMA conformadas por empresarios actores e inversionistas en su mayoría.
Ahora daremos un vistazo a la intervención del estado en la cinematografía. Al principio, en 1938 se crea una sección de cine en el ministerio de educación bajo la dirección de Jorge Eliecer Gaitán. Sin embargo, hasta 1942 durante el segundo gobierno del presidente Alfonzo López Pumarejo se promulga la ley 9 con el ánimo de estimular y proteger la cinematografía colombiana formalizando las empresas. Esta ley no tuvo mayor alcance.

En 1972 el estado intento apoyar de nuevo la producción cinematográfica mediante la ley del sobreprecio que fomentaba la producción de cortometrajes. De esta manera y como resultado de la ley, se produjeron en 10 años 600 cortometrajes. Este fue un momento fundamental en la historia de la producción nacional, en la creación de la empresa y en la incursión y la consolidación del oficio.

Sin embargo, el 28 de julio de 1978 nació propiamente lo que seria la industria del cine nacional apoyada por el estado, gracias a la conformación de la compañía de fomento cinematográfico, FOCINE, adscrita al ministerio de comunicaciones. Se trato de un gran proyecto que sirvió de escuela para muchos realizadores quienes compartieron técnicas, equipos de trabajo multidisciplinarios y se fortaleció en gran manera el vínculo del realizador con el publico al producir películas para transmitir en televisión. Con FOCINE se realizaron 29 largometrajes. Con el tiempo la compañía se malogro, y en 1993 fue liquidada. Nuevamente el cine quedo desamparado por el estado y no contaba con una oficina de gobierno que se encargara del diseño y la implementación de políticas de desarrollo. Además  es preciso mencionar que si bien FOCINE ayudo al crecimiento de la industria nacional audiovisual, su alcance no logro traspasar fronteras. NO SE VENDIÓ NINGUNA DE SUS PELICULAS AL EXTERIOR.

El cine espero unos años más y en 1997 se promulga la ley 397. La ley General de cultura creo al ministerio del ramo y dentro de el, a la dirección de cinematografía y al fondo mixto de promoción cinematográfica PROIMAGENES EN MOVIMIENTO. La nueva ley también definió y resalto temas como la importancia del cine para la sociedad, y las características generales de las producciones y coproducciones para ser consideradas como nacionales. Se creo el consejo nacional de las Artes y la Cultura en cinematografía, un ente con representación en todos los sectores de la cinematografía, se volvió a dar reconocimiento oficial de la labor cinematográfica a través del premio nacional de Cine, el cual no se otorgaba desde 1982, y las asociaciones del sector pudieron reactivar sus actividades.

En julio de 2003 aparece la ley 814 también conocida como la ley del cine. Esta ley busca la descentralización de la cultura y del cine y busca hacer realidad las ideas de los realizadores por medio de unos incentivos de inversión y generando mecanismos que tienen como fin desarrollar toda la cadena de producción cinematográfica: productores, distribuidores y exhibidores, hasta la formación y el desarrollo tecnológico y la preservación del patrimonio fílmico.

En el aspecto formal y de contenido, el cine colombiano no se puede sujetar a definiciones ni estilos estético o narrativos establecidos, ya que en nuestro país, la manera de hacer cine pese a las relativas facilidades con las que hoy se cuenta, no ha podido contar con una cultura participativa aun fuerte, por parte de los espectadores que permita ubicar el cine colombiano dentro de una tendencia o estilo que lo identifique. Esta situación es hasta cierto punto favorable porque por un lado, encontramos que la diversidad cultural propia de nuestro país alimenta la mentalidad abierta con la que los realizadores colombianos de la actualidad se aventuran a la presentación de sus trabajos; que por cierto cada vez mas hacen notoria su gran formación y su calidad en los tratamientos de realización y posproducción.

Sin embargo, el cine colombiano se enfrenta a una paradoja impuesta por el consumismo y por la falta de formación de los públicos. El cine colombiano, de autor o independiente, no supera en la mayoría de los casos las expectativas en la taquilla mientras que alcanza reconocimiento y premios en grandes festivales internacionales. Contrario a esto, el cine que se hace en Colombia con fines exclusivamente comerciales y donde el entretenimiento se traduce en diversión, con temas tratados de manera ligera y sin profundidad, cuenta con una publicidad, difusión y acogida por los espectadores que lo ubica en un lugar especial. Este ambiente de contradicción genera que en Colombia se desconozca y se valore la verdadera identidad de cómo diría ANDRES CAICEDO:” EL SIEMPRE NACIENTE CINE NACIONAL”.

Antes de terminar, es necesario señalar algunas películas que se han convertido por su calidad en el montaje, guion, estilo y demás en íconos de nuestro querido cine nacional.
Por un lado es importante recordar el grupo de Cali que se dio principalmente en la década de los 70s donde se destacaron nombres como Luis Ospina, Carlos Mayolo, Sandro Romero entre otros, quienes además de formar y reformar a cinéfilos y aspirantes a realizadores en sus cineclubes y talleres, realizaron películas que se quedaron en la memoria de el cine colombiano y que alcanzaron reconocimiento y hasta despertaron polémica: AGARRANDO PUEBLO, CARNE DE TU CARNE, PURA SANGRE entre otras.

Otro momento que iniciaría nuestro autorreconocimiento en el cine se dio con VICTOR GAVIRIA y la adaptación de la técnica que desarrollaría el NEORREALISMO ITALIANO al debutar con películas como RODRIGO D NO FUTURO y la implementación de “actores naturales”

LA ESTRATEGIA DEL CARACOL de SERGIO CABRERA es otro de nuestros iconos del cine nacional, pasando por ingeniosas comedias hasta llegar a nuestros días en las que películas como “LOS VIAJES DEL VIENTO” Y “SATANAS” hacen gala de las capacidades cinematográficas de los realizadores colombianos.

EL CINE EN SANTANDER (TOMADO DE VANGUARDIA LIBERAL)

El séptimo arte llegó a Bucaramanga a los años 40 con la promesa de llevar a mundos desconocidos a las personas que se atrevieran a sentarse por media, una o dos horas, frente a una gran pantalla.

El Teatro Garnica, Santander, Sotomayor, Rosedal, Colombia, Libertador, Ana Lucía, Unión y Riviera, fueron parte de la historia de bisabuelos, abuelos y padres, que pasaron sus años de juventud junto a esas imponentes estructuras que en ese momento de la historia representaron status y entretenimiento.

Quince teatros ubicados en el centro de la ciudad que hicieron las veces de salas de cine, funcionaron de los años 40 a los 80, y cada uno por la competencia, el deterioro al que se expuso el centro de Bucaramanga o la llegada del VHS y el Betamax, dejaron de funcionar, fueron demolidos y ahora sólo son parte de la memoria histórica que se registra en libros y periódicos.

Y a pesar de que a mediados de los 90 entró a la ciudad Cinecolombia con nuevas e imponentes salas, ir a cine ya no fue lo mismo.
En los 70 funcionaron dos grandes cine clubes en la ciudad: 'Llegó el cine', que presentaba películas independientes en el teatro El Cid, una sala que se construyó en el mismo teatro Santander, y el emblemático cine club 'El Hormiguero', que logró sobrevivir 12 años.

Sin embargo, los dos espacios desaparecieron en los 80 con la llegada de 'La Mano Negra' a Bucaramanga, que aterrorizó a los habitantes de la ciudad y que hizo que dejarán de congregarse para admirar estas cintas.

No obstante, la cultura de apreciar esta clase de cine sobrevivió.

Actualmente existen en la ciudad varios cine clubes: Comfenalco, la Alianza Colombo Francesa, la Universidad Industrial de Santander, UIS y la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, son algunos de los sitios que han propiciado este espacio y se han convertido en los íconos de la proyección del cine no comercial en la ciudad.

El experto en cine, Mario Mantilla, explica que "las salas de cine de la ciudad sólo proyectan películas comerciales y no le dan opciones al público de consumir otra clase de productos cinematográficos, lo que ha potenciado los cines clubes  y ha hecho que se conviertan en ese escape a la oferta que inunda las carteleras comerciales".

En Bucaramanga se proyectan por temporadas ciclos de filmes de todas las latitudes del planeta y se publicita el consumo de este tipo de cintas.

Actor infantil colombiano gana premio en Francia



Hernán Ocampo, el valiente Manuel del largometraje ‘Los colores de la montaña’, gana premio a Mejor Actor en la décimo tercera versión de los Encuentros de Cine Sudamericano de Marsella, Francia. Esta película recibió apoyo del Fondo de Desarrollo Cinematográfico Colombiano.
Bogotá, abril de 2011. El niño protagonista de la película colombiana ‘Los colores de la montaña’ brilló con luz propia en la décimo tercera versión de los Encuentros de Cine Sudamericano de Marsella, Francia, evento que se llevó a cabo del pasado 25 de marzo al 3 de abril. El filme dirigido por Carlos Cesar Arbeláez llegó a su 4º fin de semana en la cartelera colombiana con gran aceptación del público, sumando hasta el momento 290,099 espectadores.

El Pasado 3 de abril en Marsella - Francia, el jurado oficial del ‘XIII Rencontres du cinéma Sud – Américain’ (XIII Encuentros del cine sudamericano) pronunció su veredicto, siendo Hernán Ocampo, protagonista de ‘Los colores de la montaña’, el ganador del premio a Mejor Actor por su aplaudida y destacada interpretación.

"Yo me siento muy bien. Es un reconocimiento muy grande. Estoy muy feliz, yo nunca había tenido uno”, comentó Hernán Ocampo, entre la emoción y la inocencia al recibir la noticia.

Hernán, nació en Sansón, Antioquia el 16 de agosto del 1998.  Fue escogido dentro de un casting de más de 3.000 niños para hacer el protagónico de la película ‘Los Colores de la Montaña’.

Cada año la asociación ASPAS "Solidarité Provence-Amérique du Sud" [Solidaridad Provenza-América del Sur] organiza estos encuentros cinematográficos en donde se busca reflejar la sociedad sudamericana y su desarrollo en el cine. Este año México tuvo una retrospectiva bajo la supervisión de la directora de cine mexicana María Novaro.

El festival presenta largometrajes, cortometrajes de ficción, documental y animación. Entre sus objetivos, el certamen busca otorgar al cine latinoamericano una plataforma que permita su difusión, en particular a las películas que aún no cuenten con distribución en Francia, presentando proyectos realizados en los últimos 18 meses y que no hayan sido estrenados comercialmente en el país Galo.

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